Portugal de mis amores y desamores. Todo tiene un comienzo…

Como no voy a comenzar por aquí, fuente de inspiración de donde nacen letras fotos y caminos.

En Junio 2007, descubro a  Portugal y sus bondades. Con plumas en las maletas, kilómetros de aventuras en la sangre, lo descubro un amor a primera vista nada raro en mi, suelo enamorarme a primera vista . Aunque muchos sean amores pasajeros y me alegro de enamorarme con intensidad el tiempo que duran.

Llegue al aeropuerto de Porto, Francisco Sà Carneiro con mi nivel de Portugués en 0 y expectativas en 100, como buena soñadora y aventurera.

Un stop  en el caís da Ribeira en Porto me dejo sin aliento, este nuevo mundo ni en mis más creativos sueños lo hubiese construido, así bauticé mi lugar favorito en estas tierras lusas y del viejo continente que habia sido muy generoso en guardar esto para mi. Desde ese dia hasta hoy después de 12 años, cuando lo piso me deja sin aliento,   lágrimas y estremece esta costilla que me ata a la tierra lusa de Camões y
Magalhães, Portugal de mis amores y desamores.

Porto
Cais da Ribeira (2007)

Un viaje de hora y media hasta el norte del país como perrito poodle con la cabeza fuera del cristal, sintiendo el viento de este nuevo mundo para no perderme de nada. Llegue al distrito de  Aveiro a una pequeña ciudad Oliveira de Azeméis.

Calles estrechas de lado una iglesia parecidas a las de mi pueblo , un cementerio como vecino de la casa que me cobijaría los próximos años. Esta escondida como aguja entre un pajal, mal se veía el tejado estaba sembrada con el resto de la siembra de maíz. Alli estaba dormida y paralizada en el tiempo hasta mi llegada.

Tipo película de Stephen King, maíz de lado a lado y un pozo de agua que de romantico nada tenia, este no había sido utilizado en mas o menos 50 años me comenta el dueño de casa.

Esta no fue mi única escena de filme, al entrar esta antigua casa forrada en alfombra color vino de los 70, un papel tapiz en las paredes que al tocarla me transportaba a mi casa cuando empecé a dar los primeros paso.

Los azulejos adornaban su fachada, en el primer intento de quitarlos me demostraron que cuando estas atado a tus raíces ni un taladro industrial puede con ellas.

El olor a naftalina que hoy me lleva a ese día, esa casa en medio del maíz y eucaliptos, hoy la sensación hoy es la misma. Todo estaba intacto el tiempo no había pasado muebles y camas barrocas, allí seguro habían dormido la realeza, dormido pero seguro no disfrutado por todo estaba allí suspendido en el tiempo, impoluto, tenue y de fiesta por que por fin serian habitados y amados.

Esta casa con ático y un coche de niño, que nunca me atreví a mover, obviamente creo en fantasmas, maldiciones y mal de ojo. Por eso nunca me abandona mi amuleto de pepa de zamuro autóctono de mi tierra.

Obviamente esta casita pasó por una metamorfosis y revolución de reformas para hacerla más habitable, más habitable para mis miedos. La naftalina hoy me acompaña como sus recuerdos

Tiempo despues comenzaron los robos del maíz con mi madre, ella me mostro otra cara de esta siembra que tanto miedo daba hasta su llegada. Ella tiene el poder de disfrazar y pintar de rosa hasta el peor de los monstruos.

Esta señora hace el peor vino que he probado pero con la vendimia más deliciosa, divertida y embriagante que hasta hoy mis manos y estomago de piedra han vivido. Sigo comprabando que ni en La Valpolicella las vendimias se le parece a las de Doña Rufina.

Desde esos días Vidigueira no ha tenido mas una vendimia con uvas robadas y tan bien vivida!

Rufina saca vino de cualquier aceituna, eres inspiración Mama!

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